Monte Odina es, en palabras de Ramón J. Sender, “una casa de campo, en Aragón, no lejos de Selgua”.
”Monte Odina estaba en una llanura desierta como tantas en el Somontano aragonés o en los Monegros, ricos de vino, de frutas y cereales, y en esa dulce soledad que los que hemos andado por las grandes ciudades del mundo añoramos o envidiamos.”